jueves, 31 de marzo de 2011

Baby, you CAN´T drive my car

Todos los hombres son iguales, piensa Caty, después de beberse de un trago el 4º chupito de Vodka. Bailas delante de ellos, tonteas, les sonríes, les besas... es divertido, un juego. Y Caty era quien ponía las reglas.
-Tsss- alguien la llama
-¿Otra vez tú?- esta apoyado contra su moto, con esa sonrisa de lado. No sabe ni su nombre pero es extraña la forma en la que siente que él es el unico que la conoce.
-Te he visto bailar
-¿Me estas persiguiendo?
-Son encuentros casuales- la guiña un ojo- y después de verte... tengo una teoría
-Sorpréndeme
-No te atreves a besarme- Caty se rie
-¿Tan extraño te parece no gustarle a una chica?
-De hecho, sí ¿Y a ti Caty? ¿Tan extraño te parece que te guste un chico?
Ella se da la vuelta.
Caty no pensaba perder este juego. Y si te enamoras, pierdes.

miércoles, 30 de marzo de 2011

No te vayas nunca.

Mario le ha preparado un picnic, tenia miedo de que el tiempo fuera malo o que hoy Clara se encontrara mal. Pero el sol reluce, y ella sonríe fragilmente.
Despues de comer y de pasear muy brevemente, ella se acurruca en su pecho. El nota su respiración quebradiza y fragil, muy rápidas, como si el pecho de ella no estuviera hecho para guardar aire. Y el atardecer cae sobre ellos.
-Mario, el día que no este aqui...
Él le abraza con un poco más de fuerza
-Por favor,no quiero hablar ahora de esto.
-Pero tienes que entenderlo, Mario yo no voy a estar...
-Lo sé Clara, lo sé. Y lo entiendo, se que algun día no tendre tu pelo haciendome cosquillas en la cara, ni el sonido que haces cuando respiras, ni la sensación que me entra cuando sonríes en sueños... Pero Clara, mientras estes aquí, no quiero que perdamos el tiempo hablando de esto. Voy a aprovechar cada segundo a tu lado
-Sabes que te quiero.
-Y yo a ti preciosa, ni te imaginas cuanto.

Mario la acaricia el pelo, y ella se duerme. Entiende que un día Clara se ira, pero no puede imaginarse la vida sin ella, le da miedo un amanecer sin tenerla entre sus brazos.

Las leonas lamen las heridas a sus cachorros

Se llama Clara, y casi parece una ironía. Su pelo rubio albino, sus ojos azules casi grises y su piel blanca, habría sido algo de lo que reirse, si Clara no estuviera enferma.
Sus muñecas eran finas, y sus piernas tan delgadas,que amenazaban con quebrarse algun día.
Los dias que mejor se encontraba, unas ojeras moradas rodeaban sus ojos.
Los dias que peor, no podia levantarse de la cama, y al toser, se agarraba fuerte el pecho, con miedo de que se le quebrara.
Aun así, objetivamente, si Clara no hubiera enfermado, seria una autentica belleza.
Y para Mario, aun enferma, era la chica mas guapa que habia visto. Y la más fuerte.
Le partia el alma cuando Clara le sonreia,aguantando el dolor para que Mario no se preocupara.
Ambos sabian que Clara un dia dejaria de estar ahi. Pero el amor es así.
Y Clara luchaba por más días a su lado.
Y Mario no le iba a dejar marchar sin hacerla feliz.

lunes, 21 de marzo de 2011

Helados de fresa con virutas de chocolate.

Marina es la chica de la playa.
Con su vestido de rayas blancas y azules, su media melena castaña clara al viento, y siempre descalza. Siempre llevaba un cuaderno de hojas blancas, y un unico lapicero 2B.
Todo el mundo la conocia en esa parte de la costa, pero nadie la prestaba demasiada atención. Los chicos preferian a las chicas de bikinis pequeños que jugaban al voley.
Pero cuando David la vio, sentada en esa cala, con el aire jugando con ella, haciendola suaves cosquillas mientras ella dibujaba, se dio cuenta de que Marina, era esa brisa refrescante y salada que llegaba con los atardeceres.
Esa brisa que él necesitaba despues de las calurosas mañanas.