domingo, 14 de agosto de 2011

Tengo un león de mascota.

La vida solía tener su propia banda sonora, por lo menos para mí.
Daba igual el momento, por mi cabeza se deslizaban las notas de una canción.
Había un millón de ellas, unas para verano y otras para inierno, las de cuando estaba feliz, las de cuando estaba enfadada,las de cuando estaba triste... y no dejaban de sonar nunca.
Hasta que un día, sin más, se esfumaron.
Eso trajiste tú a mi vida, un silencio.
Sé que no suena bien y que no parece mucho... pero era un silencio especial.
Era un silencio diferente a todos los demás que habían existido en mi vida, era un silencio que no gritaba soledad, que no me daba miedo,que no se me atragantaba en el pecho.
Un silencio en el que no estaba incomoda.
Era un silencio que no necesitaba llenar.

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