lunes, 3 de octubre de 2011

¿Y tú a qué le temes?

Nos besamos, nos tocamos, todo va bien.
Y me lo pides, que desnude mi alma.
Te digo que no, que no te gustará, ¿Prefieres mi cuerpo? pregunto.
Me dices que también, pero que primero mi alma, te tumbas en la cama para disfrutar el espectáculo.
Yo pongo música, y te miro una última vez antes de cerrar los ojos, y me muevo lentamente mientras me quito poco a poco las fachadas, mis muros, las mascaras...
Y me estiro, con el alma descubierta, para que me puedas ver.
Y me ves: mis miedos, mis cicatrices, mis complejos, a mi.
Abro los ojos.
Ya no estas ahí.


Te lo dije...

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