lunes, 12 de diciembre de 2011

Siempre seremos demasiado jovenes como para preocuparnos...

La blanca piel de sus muslos contrasta con el vestido rojo demasiado corto que lleva Caty.
Él sonríe imaginandose todo lo que haría si ella se dejara.
Lo que no sabe, es que ella se ha levantado con ganas de empañar la noche.
Se sonrien.
Whysky y barato.
Se rozan. Bailan. Se susurran cosas al oido.
Más whysky.
Rien. Él la muerde el hombro. Ella se estremece.
Se besan. Se deboran. Un último cigarillo y acaban en su casa.
Le desnuda, despacio. Y él a ella, sin dejar un sitio sin tocar. Gimen.

Un frenazo en la calle, gente hablando a gritos. Golpes en la puerta:
-¡SAL HUGO! ¡Que vienen esos hijos de puta!- grita alguien desde fuera
Se pone los vaqueros lo más rapido que puede, se para y la mira, desnuda en su cama.
-Esto no va a quedar así, mucho me ha costado traerte a mi cama como para que se quede sólo en esto.
Antes de que ella responda, la besa con fuerza, y sale corriendo y pegando un portazo
Ella se queda mirando la puerta. Oye tiros.
"Cabrón más te vale tener cuidado que no me he saciado todavía de ti"

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