lunes, 1 de diciembre de 2014

IIEE DCMBR

Nunca me había dado cuenta de lo grande que era mi cama, hasta que te fuiste.

Y entonces vi que cabía todo el invierno, las calles de Madrid (grises sin nosotros), la tristeza que deja una ausencia, la ausencia, los monstruos, las pesadillas, la necesidad de una caricia, la oscuridad y el miedo a la oscuridad, la falta de risas, el odio, las ganas, tu recuerdo, el mio sonriendo, el  de nosotros mordiéndonos las clavículas...

Por eso no, mi cama no esta vacía sin ti.

Esta llena, demasiado llena, de hecho, a veces, ni quepo yo, asique me voy al sofá y intento recordar cuando dejamos que colonizaran algo tan nuestro.

¿Por qué no luchamos por nuestro hogar?

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