sábado, 17 de enero de 2015

Así estudio yo.

Lo malo de querer a alguien mucho es que eso ocupa el 85% de nuestra capacidad mental. Me refiero a que cuando queremos mucho mucho mucho, somos los seres menos eficientes y eficaces que existen. Y da gracias a que respiramos.

-Cariño lo único que quiero es un vasito de agua
-¡Joder! No ves que estoy ocupado queriéndote con todo mi corazón, bajandote la luna las estrellas y la puta Andrómeda... mira que eres pesadita eh?

Y así nos pasa, que no focalizamos, que estamos tan ocupados en nuestro chute de oxitocina, en escribir poemas, en enmarcar fotos, en decir al otro que es todo lo que queremos, todo lo que neceistamos y amamos, que no nos damos cuenta de que lleva una semana muerto por deshidratación.

Que no pedían ninguna estrella (ni siquiera esas de chocolate que venden en la bollería), sólo un puto vaso de agua. O un abrazo, que sé yo.


En realidad, lo que quiero decir con todo esto, es que eres gilipollas.

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