domingo, 30 de noviembre de 2014

Do you wanna dance do you wanna fight.


-¿Cuando vuelves?
-En media hora

Volver a casa,
que el camino de ida se convierta en tu casa.
Volver volviendo.
No ir a casa para estar en casa.
Que nadie te eche de menos.
Que te la sople.

No querer volver a casa,
Que el camino de huida se convierta en tu casa.
Ir a casa para no estar en casa.
Que te echen de menos.
Que te la sople.

-¿Estas bien?
-Yo siempre estoy bien

Tatuarte el "be strong" en la espalda de otro.
De cualquiera que entre en tu vida,
 como reto de iniciación.

Porque todos se acaban yendo,
y así lo leerás mientras se alejan.

No apoyarte en nadie,
para no malacostumbrar al cuerpo,
y que aguante cuando dejen de estar.

Que te tiendan la mano.
tenderles el dedo corazón.

Autodestrucción sana.
O por lo menos propia.




jueves, 27 de noviembre de 2014

Caer no es volar hacia abajo.

Se rascaba la cicatriz cuando la vida arañaba,
para recordar
que podría ser peor,
que fue peor,
que había cosas que dolían más.

Se rascaba la cicatriz
para darse fuerza,
para seguir adelante.

De tanto rascarse
la cicatriz se abrió,
se convirtió en agujero,
en abismo,
y que difícil es salir del dolor
cuando estás acostumbrado a caer
cuando eres adicto a caer
cuando sólo sabes caer.


De tanto rascarse, ella se convirtió en cicatriz.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

De un motel llamado "como la vida misma".

Al final,
no has entendido que me ponen los moteles de mala muerte,
esos con paredes rojas que tu me dices que no toque,
con sábanas sucias, que apartas antes de tirarme encima de la cama.

Dices,
que merezco más,
que soy una princesa,
y no tienes ni puta idea.

Me encontré una corona un día en la calle,
y la vendí para pillar tabaco.
¿Y?

Si a mi me gusta que pienses que soy perfecta,
pero déjame que siga cavando mientras una tumba,
para cuando mate todas tus idealizaciones,
y me veas pala en mano, botas llenas de tierra,
riéndome de la zorra a la que enterramos.


Algún día te diré que ya no creo.
Ni siquiera en la poesía,
pero hoy no,
quiero que sigas pensando,
que tengo alguna esperanza,
que tengo salvación.

Aunque te advierto,
que la salvación ya la he buscado,
la encontré,
la invité a un trago,
y me desperté tirada en esa habitación del motel de mala muerte,
con las paredes rojas, las sábanas sucias,
sabiendo que esa noche era sólo,
una prueba
para cuando fuera la puta de Dante.