miércoles, 26 de abril de 2017

Que ninguna bandera se merece cadenas.

No hay escapes,

   ni huidas,

      sin cristales rotos.


Resilencia.

Siempre hay un tren después de otro tren, al que tampoco llegas.
Y son las 12:31 y el último, el de las 12:30, acaba de efectuar su salida desde tu estación.
Te cagas en los muertos del metro de Madrid, en la zorra que anuncia las estaciones y en ti.
En ti sobre todo.
Si no hubieras tardado tanto en ponerte guapa, total, mírate, tampoco es que lo hayas conseguido.
Si no hubieras visto el final de la serie, que qué cabrones, siempre ponen la hostia de anuncios antes del final.
Y si no te hubieras entretenido escuchando a tu vecina (mire señora, que ya siento lo de la crisis, pero por mucha coleta que lleve yo no soy Pablo Iglesias)
O pasandoles a los niños el balón. Se le quitan a una las ganas de ser madre eh.
Y esa señora hubiera podido sola con las bolsas, tenías que hacerte la machota. Y encima que ayudas a alguien, el karma, el puto karma te lo devuelve así, perdiendo el tren.
Y después de 10 minutos tirada en la estación, mirando las vías, despotricando contra ti y contra tu mala suerte, haces lo unico que una puede hacer:
Te levantas y echas a andar.

¿Un poco la vida no?

El placer es el primo tonto de la felicidad

El mundo se va a la mierda

No hombre Are, cómo dices eso, ¡menuda exagerada!, el mundo se ha estado yendo a la mierda durante muchísimo tiempo, y míranos, aquí estamos, haciendo lo de siempre.

Es decir, no eres la primera visionaria que predica que el mundo se está precipitando a un futuro incierto y cruel, pero ¿Sabes qué? que seguimos con nuestros comportamientos, siendo egoístas, maleducados, fríos, hedonistas, buscando nuestro bienestar por encima de todo, creyendo que cualquiera cosa vale. Y tronca, ni siquiera es por ser felices, sino por placer, por un subidón pasajero tan vacío como nuestras vidas.

Y el mundo sigue aquí tía.


Bueno, pues lo retiro, iros a la mierda vosotros.

Elastic heart

París,
en primavera,
se llena de flores,
de minifaldas
y de enamorados que se desayunan
porque tienen la sangre alterada.

París,

en invierno,
se llena de nieve,
de chocolate caliente,
y de besos de esquimal.

Pero en París también llueve.

Amor,
hoy no te busques en mis palabras,
porque yo te querría escribir
pero
París está cansada de ser una métafora.

Y es que París no cree en vosotros,
porque ya ha oído más promesas
más declaraciones,
más "te querré siempre".

París ha envejecido
y se ha vuelto una vieja escéptica
que escudriña con ojos recelosos
vuestras muy sentidas mentiras.
París ya no es una joven incrédula
y ya no ve la vie on rose

París deja que la toquéis
mientras pensáis en otra mujer,
y calla.
Y mientras tiráis
unas pocas monedas a una fuente
y la prometéis que volveréis
París se sube el vestido,
y responde encogiendo los hombros

Porque en París también hay suicidas.
(Que una vez estuvieron enamorados)


En serio amor,
siento no haberte escrito,
y por si acaso eso te ha puesto triste,
recuerda que siempre nos quedará París,
aunque a París no le quede nadie.