jueves, 7 de noviembre de 2013

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Que el mundo, que tú  crees que vas pisando fuerte, es realmente el que te está pisando a ti.

Vaya, hombre vaya

Me llamo Caty, y no soy ni tu amigote ni la zorra a la que te vas a follar.

Quizás porque digo palabrotas, y os devuelvo las bromas y no me voy escandalizada, creéis que soy un amigote más.
O quizás porque a veces no adorno de cursilerías cada palabra.
Sexo es sexo, follar es follar, y cuando seas un gilipollas no te voy a llamar tontito.
Pues no amigos, no soy un tío más.
A veces me gusta irme de compras y pintarme las uñas.
Y que me digan que soy guapa.
Y a veces ronroneo y soy dulce. Y a veces, me gustan las caricias.
Y hablo de París, de poesía, y de que la música más libre es la que latimos.

Me gustan los videojuegos, los deportes y beber cerveza.
Pero quiero como una mujer y me enamoro.
Así que, no me preguntéis como follaros a otra, mierda.

Y porque baile como si no me importara lo que pensáis de mi.
Porque no aparte la mirada y me sonroje cuando me miráis.
Porque hablo libremente de sexo. O de cualquier cosa.
Pensáis que soy una zorra a la que os podéis follar cuando queráis.

¡Pues no amigos, una vez más os equivocáis, porque yo hago el amor!

martes, 5 de noviembre de 2013

Esta es la última entrada que te dedico, ahora está en tus manos nene.

A lo mejor no es donde nos tocan, sino las mano que nos tocan.
A lo mejor no es el lugar, sino quien está allí.
A lo mejor no es la canción, sino a quien nos recuerda.


Quizás no es la vida, sino quien la llena.

lunes, 4 de noviembre de 2013

De pequeña me llamaban terremoto.

Puso mi vida patas arriba, lo agito todo.

Como un terremoto.


Ya nada ha vuelto a ser igual, desde que paso por mi.
Yo sé que es muy difícil quererme,
que no se en que día vivo,
que se me olvidan las cosas,
que perdería la cabeza si no la llevara pegada al cuello.
Sé que no se cuando parar,
de hablarte,
de movereme,
de sentir.
Sé que, suelo descolocar cosas,
que no soy ordenada,
y que a veces dan ganas de matarme.
Qué estoy un poco loca.

Pero lo bueno de los locos, es que sabemos querer con locura.



...

Siempre que salgo de casa, en el camino de ida a la uni, creo en el amor.
Digo, JODER, el amor, y tengo esperanza, y  me apetecen tus labios.

Siempre que vuelvo a casa, ya con la carretera demasiado oscura,
pienso: AG! el amor! para qué?

(y así todos los días)